martes, 19 de enero de 2010

El retratista

Pascual entró en el estudio del retratista. Quería ser inmortalizado en un cuadro. Aquel hombre había sido el más recomendado, y si bien no era barato su trabajo, la ocasión bien merecía un homenaje.
De entrada el artista le pareció algo excéntrico. Los más inverosímiles objetos estaban esparcidos junto a lienzos y mezclas de pinturas.
-Bien ¿cómo desea que le haga el retrato?...- Pascual se quedó un poco entrecortado con aquella pregunta,
-Pues...¿al natural?- El artista soltó una gran risotada.
-Al natural sería tanto como que le retratase como me diera la gana, en ese caso no cobro. Si le cobro es para que quede usted retratado como mejor desee- Lo cierto es que Pascual estaba empezando a estar desconcertado.
-Sí hombre, no ponga esa cara. Puedo retratarle con enfado, con gentileza, con sobriedad, hasta con solemnidad...¿es que no lo tiene claro?. En su rostro hay mil matices y de todos ellos puedo destacar el que prefiera-
-Pues yo mismo...no sé... como soy realmente.
-Pero, ¿cómo voy a hacer eso si no le conozco... ?
Empezó a haber un tanto de tensión en el ambiente. A tal punto llegó la cosa, que Pascual decidió desistir y se marchó de aquel lugar entre disculpas.
Unos días más tarde contrató los servicios de un ilustre fotógrafo.

2 comentarios:

  1. Je, je. Hay artistas muy raros, que se atreven incluso a despreciar el dinero de un cliente.
    Un abrazo

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  2. Y clientes tan raros que se atreven a despreciar los servicios de un genio...
    un abrazo Angel.

    Por cierto, lo que no tengo yo claro es la sintaxis de estos textos (las comas, los puntos), a ver si tu amiga la de las críticas los lee y me puede aconsejar...(jjjjj)

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