
En el cuarto de música cada noche tocaba su violín. Aquella noche era especial, debía tocar ténue, podría molestar el sueño del recién nacido. Al rato su esposa llamó a la puerta:
-Tócalo un poquito más alto, el pequeño no se duerme si no escucha bien las notas.

Ay, muy bonito -en serio-, pero le faltan comas.
ResponderEliminarJe,je
Nos vemos pronto.