
Llovía, llovía mucho. Luis Pardo se disponía a tratar de visitar a su antiguo compañero. Lo fueron en el servicio militar, en la mina, y en el barrio, hasta que Luis tuvo que salir de todo aquello tras su divorcio. Cada rincón era nostálgico. Consiguió sobrevivir en la gran ciudad llevando un taxi y mil recuerdos. Había pasado la pensión religiosamente a sus dos hijos pero había preferido no verlos desde entonces, hubiera sido más duro para él, aunque tal vez con esa decisión no había pensado demasiado en ellos. Al llamar al timbre de su compañero supo que lo iban a recibir calurosamente, así fue. Aquello era un hogar como el que él tuvo que abandonar. Su compañero le puso al día de muchas cosas tras abrazos y café con pastas.Al final Luis le preguntó por su exmujer y sus hijos.
-Eso Luis, creo que será mejor que lo compruebes por tí mismo. Todos han crecido, pero si creo que algo no ha cambiado es que...te siguen esperando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario