
Cuando escojo un libro lo pienso mucho, lo medito, lo interrogo desde casi el principio. Si decido tomarlo como lectura habitará mi cuarto, mi mesilla de noche, sus ideas parecerán en mis conversaciones, en mis proyectos. Hablaré bastante con él, como con mi tío, mi primo o mi hermano. Algunas veces sólo le concedo unas páginas, como cuando alguien te presenta a otra persona, y hay o no hay química. Ahí se quedan muchos y pasan unos pocos. Sólo a veces, en pocas ocasiones descubro un compañero de viaje.

No hay comentarios:
Publicar un comentario