
La escuela era un tanto vetusta. En filas ordenadas de pupitres se apilaban los prepúberes, unos más sedientos que otros de sabiduría y conocimiento. Pero Luisito no se concentraba. Su mirada oblicua y circunspecta sólo buscaba a Clarita. en un momento se oyó una voz adulta.
-Luisito... a la pizarra.
Sin entender nada de lo que el profesor le preguntaba Luisito sacó un arrojo de sinceridad y escribió:
-Clarita tiene una cara muy bonita.
Ni qué decir tiene que se ganó un castigo del profesor, pero...también un beso de Clarita a la salida del patio.

Hey!!!
ResponderEliminarVeo que te has animado a bloguear. Muy chulos los relatos, de verdad. A ver si para la próxima semana quedamos para tomar algo.
Un abrazo, man.
Muy bien tío, nos vemos pronto.
ResponderEliminar